miércoles, 18 de septiembre de 2013

El encantador de serpientes

He conocido un ser mágico. Tiene el exotismo de oriente: los ojos profundos y la piel oscura. Su tez permanece eternamente joven. Ha pactado con el tiempo y el Dios Cronos lo ignora

Parece valiente, pero es la osadía del irresponsable. Le acompaña la canción del héroe, el que sabe que ya jugó con la bestia, la miró a los ojos y venció. Y entonces puede volver a bailar con ella. Toca su música y espera que caiga rendida a sus pies. 

Su danza es lenta y tenue. Mantiene el pulso salvaje del desconcierto. Es la obsesión, no sé si bendita o traidora. Es intensa, pero silenciosa y dulce.

Y a mi también me ha encantado.

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