El calor se soporta mejor trabajando... dentro de la oficina, ¡claro!; no en una zanja, ni descargando cajas en un supermercado, ni pillando un taxi en Diagonal.
Hoy hemos batido todos los records, llevamos 3 días así y mi espíritu ya lo empieza a notar. El mal humor se me ha subido y ya no soporto nada: no aguanto a los clientes que dan lecciones de buena educación y después son unos irrespetuosos con el trabajo de los demás, no entiendo las obras en vias rápidas en operación salida, no quiero que me rallen el coche, no acepto la incompetencia. Es decir que me estoy haciendo una intolerante: todo eso me he encontrado hoy y no-lo-so-por-to.
Y mi Princesa lo lleva fatal, no puede con el calor, no duerme y lloriquea como un niño pequeño. Mi Amor...
¡Aja! hoy se ha podido demostrar que los hombres en general (y los que se cruzan en mi vida en particular) son unos informales y que además nunca sabes lo que quieren: unos días todo y otros nada. Suerte que no esperamos nada de ellos y hemos aprendido a convivir con esa rara especie de seres que no saben si temernos, odiarnos o desearnos. Por favor, que alguien me envíe el manual de usuario. Yo me quedé en el capítulo del futbol y no sé qué viene después.
Con mucho, mucho hielo por favor.