Voy aclarando lentamente lo que quiero hacer con mi vida. Con pocas prisas, pero también con menos pausas voy tomando decisiones. Tan importante es saber lo que no quiero cómo definir lo que me gusta. Voy, ahora ya sí, construyéndome a mí misma. Me asusta cuánto camino queda aún. Estoy en los primeros y balbuceantes primeros pasos de mi paseo por la vida.
Ya estoy tomando el café siempre frío.
lunes, 21 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Soy una cobarde
Durante el silencio nocturno, cualquier sonido resulta tremendo.
Escucho lejanos (y no tanto) los coches. Son minutos escasos en que buscan un sitio para aparcar, maniobran y paran. Después siento la puerta, o las puertas de sus ocupantes, sus trajines, sus voces, sus llaves, sus pasos: cuanta información sobre nosotros mismos vamos derramando al pasar... Pero eso no me altera, sólo me recuerada que no estoy sola.
Atiendo a los gatos. Inician unos maullidos terribles. ¿son heridas o cortejos? Los acecho, pero desaparecen de mis oídos en segundos y me pregunto ¿huyó el gato o se tranquilizó?
Siento pasos sobre mi cabeza, son descalzos, pero enérgicos. En algún lugar debe balbucear un niño y yo no alcanzo a escucharlo. Tal vez su madre lo visita precisamente porque no lo escucha, tampoco.
Y ahora... un golpe seco al otro lado de mi puerta. Diría que lejano, pero en el interior del edificio; seguro. Un rumor de voces, primero quedas, luego fuertes, pero nada claras. ¿qué pasa? ¿se pelean? están neviosos pero no parecen enfrentados, nuevas voces, más jóvenes, tal vez niños. Los hombres callan o bajan el volumen de sus gritos. Un nuevo golpe, menos fuerte que el anterior. Unos pasos corren ¿bajan? por las escaleras. Se acercan a mi puerta ???? Se alejan!!!! Un coche acelera y gira en trompo, sus ruedas se deslizan sobre la tierra y se golpea, pero sigue acelerando. Se oye un nuevo golpe, una puerta. Por la vibración de los cristales reconozco la puerta del portal. Dos gritos, esta vez inteligibles:¡ESTOY AQUÍ, MIERDA! ¡ESTOY AQUÍ!
Silencio.
...
Escucho lejanos (y no tanto) los coches. Son minutos escasos en que buscan un sitio para aparcar, maniobran y paran. Después siento la puerta, o las puertas de sus ocupantes, sus trajines, sus voces, sus llaves, sus pasos: cuanta información sobre nosotros mismos vamos derramando al pasar... Pero eso no me altera, sólo me recuerada que no estoy sola.
Atiendo a los gatos. Inician unos maullidos terribles. ¿son heridas o cortejos? Los acecho, pero desaparecen de mis oídos en segundos y me pregunto ¿huyó el gato o se tranquilizó?
Siento pasos sobre mi cabeza, son descalzos, pero enérgicos. En algún lugar debe balbucear un niño y yo no alcanzo a escucharlo. Tal vez su madre lo visita precisamente porque no lo escucha, tampoco.
Y ahora... un golpe seco al otro lado de mi puerta. Diría que lejano, pero en el interior del edificio; seguro. Un rumor de voces, primero quedas, luego fuertes, pero nada claras. ¿qué pasa? ¿se pelean? están neviosos pero no parecen enfrentados, nuevas voces, más jóvenes, tal vez niños. Los hombres callan o bajan el volumen de sus gritos. Un nuevo golpe, menos fuerte que el anterior. Unos pasos corren ¿bajan? por las escaleras. Se acercan a mi puerta ???? Se alejan!!!! Un coche acelera y gira en trompo, sus ruedas se deslizan sobre la tierra y se golpea, pero sigue acelerando. Se oye un nuevo golpe, una puerta. Por la vibración de los cristales reconozco la puerta del portal. Dos gritos, esta vez inteligibles:¡ESTOY AQUÍ, MIERDA! ¡ESTOY AQUÍ!
Silencio.
...
domingo, 6 de junio de 2010
Soy una privilegiada...
en todos los aspectos de la vida.
Un día como el de hoy, con la paz en que convivo conmigo misma es un regalo divino. Tengo la suerte de ser cada vez menos exigente y más conformista, creo que eso me permitirá ser más feliz. He disfrutado de las cosas realmente sencillas de la vida: la lectura, la soledad, la lluvia y después el Sol. Me he visto bien, me he sentido bien.
Voy a intentar CostaRica.
Café con leche frío.
Un día como el de hoy, con la paz en que convivo conmigo misma es un regalo divino. Tengo la suerte de ser cada vez menos exigente y más conformista, creo que eso me permitirá ser más feliz. He disfrutado de las cosas realmente sencillas de la vida: la lectura, la soledad, la lluvia y después el Sol. Me he visto bien, me he sentido bien.
Voy a intentar CostaRica.
Café con leche frío.
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