martes, 9 de febrero de 2010

Leer, leer

Querría leer durante horas, querría pasarme el día en un sofá leyendo y dejando pasar el tiempo. A ver cuando puedo dejar de vivir mi vida y pasar a vivir otras durante un tiempo.

lunes, 8 de febrero de 2010

La velocidad a la que caen las lágrimas

Me cuesta mucho llorar, me cuesta tanto, tanto... que hoy celebro haberlo hecho.

Las razones casi son lo de menos. Estaba triste y abatida de verdad, pero no creo que si quiera el por qué importe. Me encontré a mí misma sollozando, llorando y sin consuelo. Estaba conduciendo y me abandoné al llanto. Nadie me iba a ver, al menos nadie que me conociera. Decidí dejar al sentimiento hacer hasta calmarse solo. Al cabo de un rato me cayó una lágrima. Una sola y triste lágrima. pero auténtica. Rebelde y sorpresiva, apareció en mi ojo izquierdo, empañó leve y momentáneamente mi visión. Después resbaló veloz por la mejilla izquierda y desapareció. La temperatura de esas gota líquida era cálida, incapaz de contrastar con el calor de mi piel, sólo en su nacimiento afectó a mis sentidos. Pero me proporcionó una ténue sensación de descanso. Una tranquilidad derivada de la sinceridad de mi llanto. Estaba descargando mis ansias y mis tristezas, sinceramente...

La paz debe ser tener muchas lágrimas.