lunes, 7 de noviembre de 2011

Tristeza y orgullo

No puedo aún creer que ya no estén.

Alguien a quien yo quería y que nos quería se ha ido. Y más, otra persona de mi entorno ha sido enterrada hoy. Dos personas de edades parecidas. Con tiempo de sobras para vivir la vida, con muchísimos años transitando por este valle de lágrimas. Y con una historia tan distinta. Revolucionario y seguro uno. Solitaria y dubitativa la otra.

Odio la muerte. Pero no es la propio muerte, si no la falta de vida. Lo que realmente me entristece es la certeza de las ganas de vivir que tenía José y la realidad de que ya no está, ni estará.

Esta sensación agridulce me impide sentir el orgullo que ayer creí merecer.

Me apetece algo fresco.