Ahora duerme acurrucadita junto a mi. Pero hace unas horas decidió que quería empezar a usar la cuenta de correo que hace ya varios meses le abrí. Se ha sentido tan orgullosa de ella misma que luego ha enviado algunos más. Estoy tan tan anulada por el AMOR que me inspira, que tengo miedo de haber perdido mi entidad como persona. Este cariño mío no quiere viajar en avión, así que este año vamos a intentar cumplir sus deseos y viajar en coche...
Este rincón de emociones domésticas, como tal vez debería llamarse, ha saltado por encima de varias semanas muy intensas. He decidido cambiar nuestra vida. No será de inmediato, pero si sale bien será profundo.
El café de estos días está siendeo otra vez calentito y espumoso. Y sobre todo, pausado y relfexivo.