martes, 21 de diciembre de 2010

Comunicación

Soy incapaz de comunicarme de manera plácida y tranquila. Cuando estoy nerviosa hablo atropellada y rápidamente. Me da vergüenza no decir cosas inteligentes o interesantes y no sé gestionar los silencios y las miradas: como consecuecia no dejo de decir cosas con doble sentido que nadie entiende.

Si alguien me halaga busco cualquier excusa para quitarle valor o justificar el objeto del comentario. ¿Aprenderé?

Estoy reduciendo el café.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Entre el final y el principio

Se acaba el año y tengo la sensación de los comienzos. No sólo de un prinicipio; de muchos.

Mi Peque me ha dicho que está dispuesta (y encantada) de colaborar en mi blog. No lo entiende, no sabe, pero me encantaría que lo hiciera. Ayer me preguntó. "Entonces Mamá ¿tú por qué no te hiciste escritora?" Tardé unos segundos en encontrar una respuesta que nos pudiera dejar tranquilas a las dos. Al fin, sin lograrlo, me temo, le dije que era muy difícil ser escritor, que había que saber hacerlo y tener mucha fuerza de voluntad. No protestó. En realidad no quería saberlo, simplemente se preguntaba en voz alta por qué no lo era... tampoco entiende qué hago todo el día en mi trabajo. Yo en realidad tampoco, aunque lo paso bien y con eso ya me consuelo.

Tés de muchos colores.