martes, 24 de septiembre de 2013

Angustia

Algo aprieta mi estómago. La sensación es tan física que de vez en cuando me lo miro: tal vez llevo una camisa muy apretada o tengo algo colgado que me pesa. Me pregunto si es el cansancio. Pero el resto de mi cuerpo sólo nota la tensión, no hay dolor. Entonces...
No entiendo por qué me no puedo resporar. Creí que me había liberado, estoy segura de haberlo hecho. Entonces...
¿Qué es esto? Llevo horas pensando en ello. Razonando sobre lo que soy, lo que tengo, de dónde vengo y a dónde voy. Lo veo claro y sé que estoy dónde quiero estar. Que estamos bien, que los planes están trazados. Entonces...
Y al fin lo encontré.
Tengo ganas de llorar. La felicidad me lo pide. No sé. No me salen las lágrimas. Se amontonan dentro de mí, el caudal crece y me están ahogando. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El encantador de serpientes

He conocido un ser mágico. Tiene el exotismo de oriente: los ojos profundos y la piel oscura. Su tez permanece eternamente joven. Ha pactado con el tiempo y el Dios Cronos lo ignora

Parece valiente, pero es la osadía del irresponsable. Le acompaña la canción del héroe, el que sabe que ya jugó con la bestia, la miró a los ojos y venció. Y entonces puede volver a bailar con ella. Toca su música y espera que caiga rendida a sus pies. 

Su danza es lenta y tenue. Mantiene el pulso salvaje del desconcierto. Es la obsesión, no sé si bendita o traidora. Es intensa, pero silenciosa y dulce.

Y a mi también me ha encantado.