martes, 24 de septiembre de 2013

Angustia

Algo aprieta mi estómago. La sensación es tan física que de vez en cuando me lo miro: tal vez llevo una camisa muy apretada o tengo algo colgado que me pesa. Me pregunto si es el cansancio. Pero el resto de mi cuerpo sólo nota la tensión, no hay dolor. Entonces...
No entiendo por qué me no puedo resporar. Creí que me había liberado, estoy segura de haberlo hecho. Entonces...
¿Qué es esto? Llevo horas pensando en ello. Razonando sobre lo que soy, lo que tengo, de dónde vengo y a dónde voy. Lo veo claro y sé que estoy dónde quiero estar. Que estamos bien, que los planes están trazados. Entonces...
Y al fin lo encontré.
Tengo ganas de llorar. La felicidad me lo pide. No sé. No me salen las lágrimas. Se amontonan dentro de mí, el caudal crece y me están ahogando. 

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