Llevo varios meses perdida. Viviendo fuera de mi y viendo en la distancia la película de mis días. Sé que esta historia no me corresponde y no quiero tenerla solo porque es mi única opción, porque no lo es.
Una hora reflexiono y me doy cuenta que es imposible, que no quiero recibir un día sí y otro también mensajes que no me gustan, bromas de las que no me río. Que no podemos estar siempre sintiendo que el Mundo exterior es nuestro enemigo, pensando que todo lo hacemos bien y esperando que las cosas se arreglen cuando aún no nos hemos dejado la piel. Que los que son diferentes son despreciables. Que la injusticia nos ahoga. Y escuchar solo reproches por lo que hago o por lo que dejo de hacer. Que la vida no es sentir la obligación de justificar todo lo que hacemos.
A la hora siguiente me pregunto qué hice yo para tener esta suerte. Qué milagro me trajo estas emociones a mi vida. ¿Por qué noto el riesgo y la velocidad sacudiendo mi cabeza? ¿Qué sentimientos son estos que sin lógica ninguna me hacen confiar y sonreir? ¿Por qué espero que llegue el momento de sentir el calor como si pasara sed y esperase el agua? Cómo admiro la energía de superar lo insuperable. Cómo de tierno es querer a tus hijos por encima de todo.
Y no sé llorar. Y no sé si volver a mi vida o convertir esto en mi vida antes de renunciar a ser yo misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario