martes, 19 de enero de 2010

Quiero tanto a mis niñas...

La verdad es que me doy cuenta de lo importante que son las cosas pequeñas: su sonrisa, su impaciencia y su energía... ¿qué voy a hacer cuando la tenga tan lejos?

Había empezado a quererla otra vez como el pan a la sal.

Solo y con un bombón