Hay gente a mi alrededor que está tremendamente sola. Sé que soy un mal ejemplo, pero me consta que me buscan para sentirse menos solos. Creen tal vez que contándome sus penas éstas se diluirán en mi desgracia. Intentan hacerse fuertes comparándose conmigo. Siempre es más fácil sentirse mejor si encuentras a alguien que está peor que tú.
Pero se equivocan. Yo me siento perfecta. Fuerte y capaz. Soy feliz. Claro que mi vida no es perfecta, pero estoy encantada con ella. Si acaso querría tener más vidas. La intensidad de la mía no es suficiente. Quiero más. Y quiero encontrarlas dentro de mí.
No necesito las multitudes que me reclaman para ser parte de un todo: de una nación, de una empresa, de una comunidad, de un club. No quiero ponerle etiquetas externas a mi conciencia. Quiero reflexionar y meditar. Sin nadie más. Decidiendo, bajo mi criterio, lo que está bien y lo que está mal. Qué es lo correcto y lo incorrecto. Quienes quiero dejar entrar en mi vida y quiénes no. Necesito ese tiempo de aislarme del Mundo y crear mi propia opinión. ¡Qué horror! Estoy excesivamente acompañada. ¡Socorro! Quiero estar sola.
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