Sé desde antes de empezar que llegará un momento en que tendré que seguir el duelo de separarme de ti. Aun así he asumido el riesgo de seguir adelante, de incorporarme a esa corriente violenta que me ha arrastrado hasta la catarata.
Decidí no pensar, decidí vivir. Pocas veces hago esto, cada vez más, de dejarme guiar por el instinto y no por la razón. Pero en el fondo no hay más riesgo que el de acabar un día.
Y no quiero que ese miedo se haga realidad. Así que no pienso en ello ni para evitarlo. Llévame dónde sea que no se acaben las historias de dos y permanezcamos tiempo allá.
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