Estoy agotada de fracasar mientras triunfo. Siento el cansancio físico, pero no puedo sentir el dolor moral.
He hecho el triste ejercicio de releer antiguas cartas de amor. He sentido un punto de melancolía. Los recuerdos recuperan en mi la capacidad de sentir. Eso evidencia mi realidad: no me pongo triste, soy incapaz de emocionarme con el presente. He perdido lo que me hace humana, lo que me hace mujer. Tan solo mi hija activa la química de mis sentimientos.
Muchas veces he reflexionado sobre ello, pero pocas veces he llegado a conclusiones o me he propuesto si quiera ponerle remedio. ¿no me importa? Y hoy, leyendo esas cartas, mis emociones se han alterado levemente ¿qué pasó?
Cortado con mucha espuma por encima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario