Si hay algo que me hace perder los nervios es perder los nervios...
En realidad es la falta de control, la dualidad evidente entre lo que quiero y lo que hago. Hoy, como siempre, me ha vuelto a pasar. Estaba haciendo lo que yo pensaba que era mi deber, lo que no me quedaba más remedio que cumplir... y en cambio, no estaba en lo que de verdad quería, y también debía, estar haciendo: cuidar de mi niña.
¿Puede alguien regalarme días dobles para llegar a todo? Mientras tanto, mientras no me toca la lotería, continuaré echando la culpa al trabajo, a los jefes, al desorden de este país y a todo lo que se me ocurra, de lo que es sólo culpa mía.
Hoy el café descafeinado, por favor. Tengo que rebajar el nivel de tensión. Esto de volver a trabajar me está sentando fatal.
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