martes, 14 de abril de 2009

Un caso perdido...

Si hay algo que me hace perder los nervios es perder los nervios...
En realidad es la falta de control, la dualidad evidente entre lo que quiero y lo que hago. Hoy, como siempre, me ha vuelto a pasar. Estaba haciendo lo que yo pensaba que era mi deber, lo que no me quedaba más remedio que cumplir... y en cambio, no estaba en lo que de verdad quería, y también debía, estar haciendo: cuidar de mi niña.

¿Puede alguien regalarme días dobles para llegar a todo? Mientras tanto, mientras no me toca la lotería, continuaré echando la culpa al trabajo, a los jefes, al desorden de este país y a todo lo que se me ocurra, de lo que es sólo culpa mía.

Hoy el café descafeinado, por favor. Tengo que rebajar el nivel de tensión. Esto de volver a trabajar me está sentando fatal.

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